Ella llevaba semanas esperando esa cita. Por fín, él dió el paso de invitarla a salir. Insistió en recogerla con su coche a la puerta de su trabajo, y ella con ilusión cual colegiala, a pesar de superar la cuarentena, se había arreglado con sus mejores galas. Cenaron en un restaurante de moda y después a bailar. Última copa con deshinibido frenesí en casa de él, fuera de la ciudad. En mitad de la madrugada volvió a casa en el bus búho.
martes, 12 de octubre de 2010
Bus búho
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